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martes, 3 de marzo de 2015

TRANSPLANTE DE CÉLULAS MADRE DEVUELVE LA VISIÓN A PERSONAS CIEGAS.

Un transplante de células madre enbrionarias logró devolver la visión a pacientes con ceguera y mejoró  la vista de otras personas que tenían una vida limitada por tener discapacidad visual.
En la investigación, realizada en Estados Unidos por uno de los grupos líderes mundiales en medicina regenerativa, se trataron 18 pacientes que sufrían dos enfermedades incurables de retina. Nueve de ellas padecían degeneración macular vinculada a la edad (DMAE) y las otras nueve distrofia macular de Stargardt, una enfermedad ocular hereditaria que se caracteriza por una degeneración muscular. Liderado por Robert Lanza, director científico de Advanced Cell Technology, el estudio no sólo ha demostrado la seguridad del uso terapéutico de las celulas madre, sino que también ha logrado resultados positivos en el tratamiento de las dos enfermedades oculares que suponen  la primera causa de ceguera en los países desarrollados.

El proceso científico empezó con la obtención de células madre. Después, encontraron la receta química e identificaron los factores de crecimiento, que provocan que las células pluripotenciales se transformen en las células deseadas. El último paso es el transplante de las células ya diferenciadas a la retina de la persona para comprobar si se integran en el tejido y realizan su función.

"El número de pacientes del estudio fue demasiado pequeño para sacar cualquier conclusión referente a la mejor dosis para lograr una mejora en la visión, pero hemos visto los mayores avances con las dosis de células más elevadas" aseguró Lanza, jefe científico de Advanced Cell Technology (ACT) y elegido como una de las 100 personas más influyentes por la revista Time.

Los especialistas relacionados con temas de visión explicaron que no es casualidad que el primer uso terapéutico en humanos se haya aplicado en un transtorno que afecta a los ojos, ya que estos órganos están muy aislados del sistema inmune y eso reduce el riesgo de rechazo.

El País.

miércoles, 17 de diciembre de 2014

¡STOP A LA DEGENERACIÓN MACULAR ASOCIADA A LA EDAD!

La labor del Óptico-Optometrista en la detección y el control de la DMAE (Degeneración Macular Asociada a la Edad) es fundamental para garantizar una buena calidad de vida al paciente.

Los años no pasan en balde y nuestros ojos lo saben ya que a ellos, como a la mayor parte del organismo, "le pesan". Y es que existen diversas patologías relacionadas con la salud visual que surgen a medida que envejecemos. Una de las más comunes en nuestra sociedad es la DMAE. Con datos del año 2013, en España el porcentaje de personas mayores de 65 años que la padece es del 13%, mientras que se estima que en total afecta a más de 300 mil personas. Hoy en día es la primera causa de ceguera en los países desarrollados en personas que superan los 55 años; un problema que posiblemente irá a más teniendo en cuenta que la esperanza de vida sigue aumentando. Por estos motivos, es importante detectar la DMAE cuanto antes con el objetivo de controlarla y que no derive en una pérdida de visión irreversible.


Sin origen concreto.
La DMAE es una patología que afecta a la mácula del ojo; es decir, la parte de la retina con la que conseguimos ver los objetos. De ahí que la persona que la padece comience a perder capacidad para realizar tareas en las que se necesita mayor precisión, como coser, leer letras pequeñas, escribir correctamente, etc; el problema es que el afectado lo asume como algo "normal" de la edad y no lo consulta con un profesional sanitario.
Esta enfermedad presenta un origen multifactorial, en el que se considera como principal factor de riesgo la edad, mientras que parece que también está asociada al estrés oxidativo. Además se cree que pueden influir otros aspectos en su desarrollo:
-Ser de raza blanca.
-Tener antecedentes familiares directos de DMAE.
-Ser mujer. Parece ser que tienen el doble de riesgo de desarrollar la enfermedad en comparación con los hombres.
-El tabaquismo aumenta las posibilidades de padecerla.
-La obesidad podría acelerar su desarrollo.
-Padecer otras enfermedades, como las cardiovasculares o la diabetes, podría tener relación.
-La exposición excesiva a los rayos solares.
Teniendo esto en cuenta, las personas mayores de 55 años que presentan, además alguno o varios de estos factores, deben permanecer atentas ante cualquier alteración en su visión.

Nivel de gravedad y desarrollo.
Por otro lado se diferencian dos tipos de DMAE:
-Seca o atrófica: se caracteriza por la pérdida progresiva de la agudeza visual debido a la atrofia de las células de la retina que se estimulan con la luz. Es el tipo que se diagnostica al 85% de las personas con DMAE y es considerado como el tipo más leve.
-Exudativa: se considera más grave porque la pérdida de agudeza visual es más rápida y brusca. Surge al crearse nuevos vasos sanguíneos debajo de la mácula. La padece el 15% de los pacientes con DMAE, quienes en pocos meses experimentan una pérdida de visión importante e irreversible.

Atentos a las señales.
La DMAE se puede considerar una patología "silenciosa" porque no surge con dolor, con molestias o bajo una alteración que se pueda percibir, de ahí que, a las estimaciones del número de afectados diagnosticados haya que sumar todos aquellos que no saben que padecen la enfermedad. Esta falta de diagnóstico se debe a que el paciente no relaciona la pérdida de agudeza visual que está experimentando con la DMAE, le quita importancia alegando que es un problema de la edad y no acude a un profesional sanitario. Esta es una de las razones por las que un gran número de los casos de DMAE son detectados en una revisión cotidiana en el establecimiento sanitario de óptica. La consecuencia de este desconocimiento es que la enfermedad se comience a tratar ya en fases avanzadas. Para no llegar a este punto, no dudes en consultar al Óptico-Optometrista estas alteraciones, ya que este profesional sanitario conoce los síntomas y signos de sospecha de la DMAE:
-No distingues bien la cara de las personas, pero no tienes problemas para desplazarte por tu casa o al bajar escaleras. Esto se debe a que la periferia de la retina está en buenas condiciones, de ahí que muchas personas no asuma que no ve correctamente.
-No te encuentras cómodo al leer, al usar el ordenador ni al conducir porque son actividades que requieren fijar la vista en un punto.
-Percibes las líneas, como pueden ser los marcos de las puertas, ligeramente torcidas.
-Ves una mancha en el centro.
-No distinguir bien los colores también puede ser una señal a tener muy en cuenta.

La labor del Óptico-Optometrista.
Este profesional sanitario es en muchas ocasiones quien detecta la DMAE. Esto es posible porque conoce perfectamente tanto los factores de riesgo de la enfermedad como los síntomas de sospecha, y no sólo los perceptibles de forma superficial, sino también los que se observan a través de un examen de fondo de ojo.
Una vez confirmado el diagnóstico por un oftalmólogo, el Óptico-Optometrista realizará un examen visual completo al paciente para determinar la corrección óptica que necesita y le hará el seguimiento oportuno para detectar cualquier otra alteración.
En la especialidad de baja visión y rehabilitación visual se tratan los casos de DMAE con muy buenos resultados, ya que existen diferentes ayudas para estos pacientes, como son gafas de aumento, gafas prismáticas, lupas, relojes con voz, etc. También se suelen adaptar filtros especiales de corte con los que se reduce la fotofobia y el deslumbramiento.

Te aconsejamos.
Teniendo en cuenta los factores de riesgo de la DMAE, así como su relación con el estrés oxidativo, la enfermedad se puede controlar mejor siguiendo estos consejos:
-Seguir una dieta rica en atioxidantes en la que estén presentes el brócoli, la zanahoria, la uva, la cebolla, los cítricos y el tomate. Tampoco deben faltar los alimentos ricos en ácidos grasos omega 3, como el pescado azul y las nueces.
-Prevenir las enfermedades cardiovasculares controlando la presión arterial y los niveles de colesterol y glucosa en sangre.
-Realizar ejercicio físico de forma habitual.
-El ejercicio y una dieta sana y equilibrada ayudan a controlar el peso, aspecto también importante en la prevención.
-Dejar de fumar.

Prueba delatora.
Resulta muy sencilla, pero puede ser clave para detectar un caso de DMAE. Se trata de la prueba que se realiza con la "Rejilla de Amsler", ya que permite detectar los primeros síntomas de que algo en la zona central de la retina no funciona como debe. No es concluyente porque unos resultados negativos pueden deberse a otros problemas visuales, pero es una señal de sospecha que llevará el profesional a estudiar más a fondo el caso.
Para realizarla se siguen estos pasos:
-Ponerse las gafas que se utilizan cotidianamente, en el caso de que así sea.
-Taparse un ojo (después se realizará tapándose el otro).
-Alejarse de la rejilla unos 35 centímetros.
-Mirar fijamente al punto del centro de la rejilla.

En esta situación, hay que tener en cuenta si se ven las cuatro esquinas del cuadrado, si algunas líneas se perciben torcidas o directamente no se ven. La respuesta afirmativa a alguna de estas preguntas, es señal de sospecha de DMAE.

Salud Visual Nº34
 


miércoles, 12 de noviembre de 2014

5 HÁBITOS QUE A TUS OJOS NO LES GUSTAN.

1 Dormir con las lentes de contacto que no sean adecuadas para ese uso.
 Por pereza, despiste o simplemente por desconocimiento, hay personas que se van a la cama sin quitarse las lentes de contacto, cuando éstas no son adecuadas para dormir. Un día puntual no tiene por qué dañar el ojo, pero se debe tener mucho cuidado para que este error no se repita. El material de las lentes de contacto permiten la adecuada oxigenación del ojo para poder usarlas a diario, pero es cierto que hay que darles un "descanso" para fomentar dicha oxigenación. Por ello, la noche también tiene que ser el momento de relax para el ojo, por lo que hay que quitarse las lentes de contacto para ofrecérselo.
 Además, las lentes de contacto necesitan cuidarse realizando una limpieza diaria cada vez que se colocan y se quitan; es decir, al levantarnos y al acostarnos. En el caso de que no se realice puede originar una infección. Para ello utiliza productos de cuidado adecuados, de venta en ópticas, y guarda las lentes de contacto en un recipiente libre de bacterias.
2 Tocarse los ojos.
 Cuando tenemos sueño nos frotamos los ojos, cuando notamos un objeto extraño no dudamos en llevarnos el dedo al lagrimal para intentar reducir la molestia o, si nos levantamos con legañas, directamente nos las quitamos con la mano. Estos gestos que parecen inofensivos pueden derivar en una infección porque, aunque no lo creamos y por mucho que nos las lavemos, las manos siempre portan bacterias.
 Si por alguna razón tienes que tocarte los ojos, hazlo con una gasa esterilizada, y no los laves con soluciones caseras ni gotas oculares sin indicación médica.
3 No dar descanso.
 Actualmente millones de personas ejercen su trabajo delante de una pantalla de ordenador. Esta práctica tan habitual es una de las principales causas de fatiga ocular, problema que ocasiona molestias, lagrimeo, irritación, dolor de cabeza y visión borrosa, entre otras alteraciones. Para evitarlo, debemos adoptar el hábito de dar descanso a la visión apartando la mirada de la pantalla y fijándola en un punto más lejano, cada hora aproximadamente. También se recomienda configurar la pantalla para que los caracteres se puedan leer sin realizar un sobresfuerzo, que estemos situados a unos 50 centímetros de distancia ojo-pantalla y que el brillo del monitor no sea ni demasiado intenso ni oscuro. Además la habitación debe estar bien iluminada y debemos intentar parpadear cada 30 segundos para evitar la sequedad en el ojo.

4 Buscar soluciones por cuenta propia.
 Usar las gafas de la pareja, hermano, amigo para leer en momentos puntuales, aplicarse gotas para evitar los ojos rojos sin el consejo de un profesional sanitario u optar por remedios caseros para curar un orzuelo, son malos hábitos que pueden resultar contraproducentes para nuestra salud visual. Los ojos, especialmente, son una parte muy delicada del organismo que deben ser tratados con cuidado y con total seguridad. Así que no tomes decisiones por tu cuenta para solucionar una afección y recurre siempre a un Óptico-Optometrista.
5 Olvidarse de las revisiones.
 Apunta bien cuando tienes la próxima cita con tu Óptico-Optometrista, porque olvidarte de ella puede suponer el no detectar a tiempo un posible problema. Además, si usas gafas o lentes de contacto para contrarrestar algún defecto refractivo, es fundamental que cada año (si el profesional sanitario no te indica que sea antes) acudas a la revisión por si es necesaria una nueva graduación. La prevención por medio de estas revisiones es fundamental para que cualquier problema no vaya a más.

¡Toma nota!
 Debes proteger tus ojos de la radiación solar aunque no sea verano y la luz no sea intensa porque sus efectos  perjudiciales continúan llegando a tus ojos y favoreciendo la aparición de problemas tales como cataratas o degeneración macular. Si conduces durante largos periodos de tiempo, sueles hacer excursiones a la montaña o acudes a la playa, incluso en invierno, esta recomendación cobra aún mayor importancia porque son situaciones en las que los rayos UV pueden hacerte más daño. Pregunta a un Óptico-Optometrista qué gafas de sol son las más adecuadas para cubrir tus necesitades.

Salud Visual Nº34

jueves, 16 de octubre de 2014

UNA MOLÉCULA COMBATE DE RAÍZ LA CEGUERA POR DMAE.

¿Y si un tratamiento intravenoso ordinario bastara para combatir de raíz la principal causa de ceguera en mayores de 60 años tras la retinopatía diabética?
Pequeñas dosis de una proteína del sistema inmune (la interleucina IL-18) se han mostrado eficaces contra la degeneración macular asociada a la edad (DMAE) en su variante más agresiva, la llamada húmeda, responsable del 90% de los casos de ceguera provocados por la enfermedad, según publican investigadores del Trinity College de Dublín en la revista Science Traslational Medicine.
De verificarse estos resultados en ensayos clínicos posteriores, el tratamiento de la enfermedad daría un vuelco, ya que las estrategias actuales se limitan a las etapas más avanzadas de la enfermedad y requieren de molestas inyecciones intraoculares. Si estos resultados se confirman, se podría incluso usar de forma preventiva en pacientes de riesgo, como personas con antecedentes, o miopes severos.
El País.


viernes, 3 de octubre de 2014

UN NUEVO BIOMATERIAL PODRÍA FRENAR EL AVANCE DE LA DMAE.

La degeneración macular asociada a la edad (DMAE) constituye la primera causa de ceguera en la población anciana mundial. Un equipo de investigación del ICV-CSIC ha desarrollado un nuevo tipo de biomaterial híbrido, formado por una parte orgánica y otra inorgánica, que podría frenar el avance de la DMAE.
Actualmente no existe ningún tratamiento eficaz para la forma seca de la enfermedad. La húmeda se trata inyectando en el ojo anticuerpos que frenan la vascularización excesiva de la mácula. Los tratamientos actuales conllevan desventajas que se pretenden salvar con el proyecto BIODMAE. La idea es conseguir un biomaterial que se pueda implantar en el ojo para frenar los mecanismos de la degeneración macular. Este material está conformado por la asociación entre óxido de titanio (TiO2) y el polimetilmetacrilato (PMMA), un polímero que constituye la parte inorgánica. El nuevo compuesto no altera el correcto funcionamiento del ojo. La inflamación es una respuesta natural de protección. El implante de este nuevo material no eliminaría este proceso vital, sino que lo equilibraría.

Gaceta de Optometría y Óptica Oftálmica Nº495.