El sol es fuente de vida y de salud, pero también tiene sus efectos perjudiciales, unos de ellos son los relacionados con los rayos UV.
También denomimada raciación UV es una parte de la energía radiante (o energía de radiación) del sol. Se transmite en forma de ondas electromagnéticas en cantidad casi constante y desempeña un papel importante en la determinación de las condiciones climáticas, el balance energético y el equilibrio natural de la Tierra. Es invisible al ojo humano, a diferencia de otros tipos de radiaciones, aunque algunos tipos suponen una grave amenaza para la salud de nuestro ojos si no los protegemos de manera adecuada. Los ojos y la piel son los órganos más susceptibles a los efectos nocivos de la radiación UV.
¿Qué tipos de radiación UV existen?
La radiación UV se clasifica, según su comportamiento en la atmósfera terrestre, en tres tipos.
-Tipo C (UVC): Son los más peligrosos, aunque afortunadamente la capa de ozono ejerce como barrera y evita que alcancen la superficie de la Tierra.
-Tipo B (UVB): Estos rayos sí atraviesan la atmósfera. Son los más perjudiciales para la salud y los principales responsables del daño ocular.
-Tipo A (UVA): También atraviesan la atmósfera. Aunque son menos dañinos, también debemos protegernos de ellos. Producen en bronceado de la piel y las reacciones de fotosensibilidad.
¿Los ojos cuentan con protección ante esta radiación?
El ojo humano tiene mecanismos de protección frente a la radiación solar, como los párpados, las pestañas y otras estructuras internas, que bloquean parte de los rayos ultravioletas, aunque no la cantidad suficiente para evitar los daños que puede provocar una exposición prolongada al sol sin unas gafas dotadas de los filtros adecuados.
¿Qué lesiones produce la radiación solar en los ojos?
-En la córnea: los UVB pueden provocar queratitis, como suele ocurrir a los esquiadores en la nieve. Esta lesión corneal provoca fotofobia y una sensación de arenilla dentro de los ojos.
-En la conjuntiva: los UVA y UVB pueden causar pterigion, que es una membrana vascularizada que invade la cornea y progresa hacia la pupila, o pingüecula, lesión de color amarillento cerca del limbo corneal.
-En el cristalino: la opacificación del cristalino es la acción más habitual de los rayos UVB, lo que da lugar a las cataratas.
-En la retina: la radiación del sol puede llegar a "quemar" la retina foveal, por ejemplo, si vemos un eclipse solar sin la protección adecuada. Además, pueden haber una relación entre la radiación solar y la degeneración macular asociada a la edad (DMAE¨).
-En los párpados: el sol puede provocar lesiones cutáneas que pueden desarrollar un cáncer en la piel de los párpados.
¿Cuándo es más intensa la radiación solar?
La intensidad de la radiación solar varia según la hora del día. Durante las primeras horas de la mañana y al atardecer, la radiación solar incide en la Tierra de manera casi horizontal, por lo que es menos dañina. Sin embargo, en las horas centrales del día (entre las 12 y las 4 de la tarde), la radiación alcanza su mayor intensidad, incluso cuando el cielo está nublado. Las paredes, cristales de los edificios, el asfalto y el cesped, así como la altitud sobre el nivel del mar, también influyen e la intensidad de la radiación solar.
¿Cuánto tiempo de exposición hace falta para que aparezcan síntomas de malestar ocular?
El tiempo de exposición al sol para que puedan llegar a producirse lesiones graves en un lugar nevado, y sin lentes protectoras adecuadas, es de una a tres horas.
En zonas costeras, el margen de tiempo se amplía algo más, porque es grosor protector de la atmosfera es mucho mayor y la reverberación de la luz en el agua y en la arena es de una intesidad menor que la producida por la nieve.
¿Quiénes deben proteger más sus ojos de la radiación UV?
De las radiaciones solares deben protegerse con mayor cuidado la población más joven y, sobre todo, los menores de 18 años, ya que es el grupo de población que todavía no ha desarrollado completamente los filtros naturales que le protegen de las radiaciones solares.
Las personas deportistas que practican su actividad al aire libre y las personas mayores también deben proteger sus ojos con gafas de sol de calidad.
No todo protege.
Un error común es creer que todas las gafas oscuras protegen de la radiación UV. Lo cierto es que, si unas gafas de sol carecen de filtros especiales para bloquear este tipo de radiación, los daños en nuestra salud visual no solo serán los mismos, sino que aumentarán, ya que las lentes solo filtrarán la intensidad luminosa, provocando una dilatación mayor de la pupila y una mayor entrada de la radiación UV en el ojo.
¿Qué características deben tener unas buenas gafas de sol?
Es fundamental la utilización de lentes con filtros especiales que respondan como mínimo a dos finalidades prioritarias: impedir que lleguen al ojo las radiaciones dañinas, como son el infrarrojo y el ultravioleta, y reducir la intensidad de las radiaciones visibles para evitar el deslumbramiento y proporcionar una visión nítida y confortable. Solo las gafas de sol adquiridas en establecimientos sanitarios de óptica, bajo el consejo y prescripción de su óptico-optometrista, podrán garantizar la calidad de los filtros y la salud visual y ocular del usuario durante su uso.
Salud Ocular Nº42
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viernes, 19 de febrero de 2016
jueves, 10 de julio de 2014
LENTES DE CONTACTO: COMPAÑERAS DE VIAJE IDEALES.
Las lentes de contacto son una excelente opción para esta época del año por la comodidad y la seguridad que proporcionan, siempre y cuando se usen correctamente.
Seguro que ya has comenzado a planear escapadas e incluso tus vacaciones de verano en las que no faltarán días de piscina, actividades en la playa y algún paseo por la montaña. Quienes presentan algún defecto de refracción pueden encontrar en las lentes de contacto su compañero de viaje perfecto, ya que, además de proporcionar la calidad de visión que necesitan, resultan muy cómodas para realizar cualquier actividad, y aportan más seguridad que ciertas gafas a la hora de practicar deportes propios de esta época del año. Sin embargo, para que su utilización sólo aporte ventajas, hay que tener en cuenta ciertas pautas de mantenimiento, higiene y utilización.
Cuando preparamos un viaje en el que vamos a estar unos días fuera de casa, tenemos que preocuparnos por algo más que por llevar las lentes de contacto puestas porque, además de éstas, debes meter en la maleta otro juego de repuesto. Junto con ellas no pueden faltar los líquidos de mantenimiento como medida de prevención por si en nuestro destino no encontramos los que utilizamos.
Por otro lado, aunque tengas pensado usar lentes de contacto, también debes viajar con unas gafas graduadas para que puedas combinar su utilización, o por si por algún motivo no puedes usar lentes de contacto, y, por supuesto, unas gafas de sol para proteger tus ojos.
Si vas a viajar en avión no olvides quitarte las lentes de contacto antes de subir porque el ambiente en la cabina es muy seco, lo que puede provocar alguna molestia en los ojos. Esta medida de prevención cobra aún mayor importancia si has madrugado mucho o vas a pasar la noche en el avión porque seguramente te quedes dormido, así que mejor quitártelas antes para evitar dar cabezadas con ellas puestas.
En el caso de que decidas viajar con ellas puestas, resulta recomendable llevar un bote de gotas humectantes para evitar la sequedad. Recuerda que en los aviones no puedes meter envases que porten más de 100 mililitros de líquido, así que opta por los formatos "de viaje". Junto con las gotas, guarda en tu bolsa de mano las lentes de contacto de repuesto, el estuche y la solución de mantenimiento por si tienes la mala suerte de que se pierda tu equipaje durante el viaje.
Por último ten en cuenta que la presión que se crea en la cabina del avión puede provocar fugas en los botes de los líquidos de mantenimiento, así que guárdalos protegidos en una bolsa y sin objetos que no se puedan mojar.
Cuando vamos a pasar las vacaciones o nuestros momentos de ocio en la playa o en la piscina, debes tener en cuenta los siguientes consejos:
-Nada con gafas acuáticas si te dejas puestas las lentes de contacto para evitar que los ojos entren en contacto con el agua y así prevenir la irritación del ojo.
-No debes quitarte las lentes de contacto en cuanto salgas del agua, espera un tiempo, unos 30 minutos, para que la lente se vuelva a hidratar correctamente con la lágrima. De esta forma recupera su movilidad en el ojo antes de la extracción.
-Para proteger los ojos tanto del sol, como de la arena u otras partículas que pueden entrar en el ojo, ponte también gafas de sol.
Las lentes de contacto desechables diarias pueden ser una buena opción, ya que te permiten olvidarte de las soluciones de mantenimiento, cada mañana te pones unas nuevas y ¡listo! Se aconsejan especialmente si en tu viaje vas a tener problemas para mantener la higiene correcta de tus lentes de contacto, o cuando vas a estar mucho tiempo fuera de casa. Habla con tu Óptico-Optometrista para saber cuáles son las idoneas para ti.
Para mantener la higiene adecuada de tus lentes de contacto debes seguir estos consejos:
-Nunca uses agua del grifo para limpiar las lentes, ni ningún otro producto que no te haya prescrito tu Óptico-Optometrista para evitar la acción adversa de microorganismos.
-Después del baño y de esperar el tiempo adecuado, quítate las lentes y enjuagalas con la solución adecuada para eliminar los posibles gérmenes que hayan podido llegar al ojo a través del agua.
-Confirma que el portalentes se queda seco, puedes quitar el exceso de solución con una toallita. Además, no olvides que el portalentes se debe reemplazar cada seis meses.
-Si vas a practicar algún deporte, o sudas bastante, usa gorra o cinta en la frente para evitar que el sudor entre en los ojos porque puede contener bacterias.
-Ambientes muy secos, de la misma forma que el aire acondicionado, pueden provocar que las lentes de contacto nos molesten. Para evitarlo pregunta a tu Óptico-Optometrista por el uso de gotas humectantes.
Saludvisual Nº32
Seguro que ya has comenzado a planear escapadas e incluso tus vacaciones de verano en las que no faltarán días de piscina, actividades en la playa y algún paseo por la montaña. Quienes presentan algún defecto de refracción pueden encontrar en las lentes de contacto su compañero de viaje perfecto, ya que, además de proporcionar la calidad de visión que necesitan, resultan muy cómodas para realizar cualquier actividad, y aportan más seguridad que ciertas gafas a la hora de practicar deportes propios de esta época del año. Sin embargo, para que su utilización sólo aporte ventajas, hay que tener en cuenta ciertas pautas de mantenimiento, higiene y utilización.
Cuando preparamos un viaje en el que vamos a estar unos días fuera de casa, tenemos que preocuparnos por algo más que por llevar las lentes de contacto puestas porque, además de éstas, debes meter en la maleta otro juego de repuesto. Junto con ellas no pueden faltar los líquidos de mantenimiento como medida de prevención por si en nuestro destino no encontramos los que utilizamos.
Por otro lado, aunque tengas pensado usar lentes de contacto, también debes viajar con unas gafas graduadas para que puedas combinar su utilización, o por si por algún motivo no puedes usar lentes de contacto, y, por supuesto, unas gafas de sol para proteger tus ojos.
Si vas a viajar en avión no olvides quitarte las lentes de contacto antes de subir porque el ambiente en la cabina es muy seco, lo que puede provocar alguna molestia en los ojos. Esta medida de prevención cobra aún mayor importancia si has madrugado mucho o vas a pasar la noche en el avión porque seguramente te quedes dormido, así que mejor quitártelas antes para evitar dar cabezadas con ellas puestas.
En el caso de que decidas viajar con ellas puestas, resulta recomendable llevar un bote de gotas humectantes para evitar la sequedad. Recuerda que en los aviones no puedes meter envases que porten más de 100 mililitros de líquido, así que opta por los formatos "de viaje". Junto con las gotas, guarda en tu bolsa de mano las lentes de contacto de repuesto, el estuche y la solución de mantenimiento por si tienes la mala suerte de que se pierda tu equipaje durante el viaje.
Por último ten en cuenta que la presión que se crea en la cabina del avión puede provocar fugas en los botes de los líquidos de mantenimiento, así que guárdalos protegidos en una bolsa y sin objetos que no se puedan mojar.
Cuando vamos a pasar las vacaciones o nuestros momentos de ocio en la playa o en la piscina, debes tener en cuenta los siguientes consejos:
-Nada con gafas acuáticas si te dejas puestas las lentes de contacto para evitar que los ojos entren en contacto con el agua y así prevenir la irritación del ojo.
-No debes quitarte las lentes de contacto en cuanto salgas del agua, espera un tiempo, unos 30 minutos, para que la lente se vuelva a hidratar correctamente con la lágrima. De esta forma recupera su movilidad en el ojo antes de la extracción.
-Para proteger los ojos tanto del sol, como de la arena u otras partículas que pueden entrar en el ojo, ponte también gafas de sol.
Las lentes de contacto desechables diarias pueden ser una buena opción, ya que te permiten olvidarte de las soluciones de mantenimiento, cada mañana te pones unas nuevas y ¡listo! Se aconsejan especialmente si en tu viaje vas a tener problemas para mantener la higiene correcta de tus lentes de contacto, o cuando vas a estar mucho tiempo fuera de casa. Habla con tu Óptico-Optometrista para saber cuáles son las idoneas para ti.
Para mantener la higiene adecuada de tus lentes de contacto debes seguir estos consejos:
-Nunca uses agua del grifo para limpiar las lentes, ni ningún otro producto que no te haya prescrito tu Óptico-Optometrista para evitar la acción adversa de microorganismos.
-Después del baño y de esperar el tiempo adecuado, quítate las lentes y enjuagalas con la solución adecuada para eliminar los posibles gérmenes que hayan podido llegar al ojo a través del agua.
-Confirma que el portalentes se queda seco, puedes quitar el exceso de solución con una toallita. Además, no olvides que el portalentes se debe reemplazar cada seis meses.
-Si vas a practicar algún deporte, o sudas bastante, usa gorra o cinta en la frente para evitar que el sudor entre en los ojos porque puede contener bacterias.
-Ambientes muy secos, de la misma forma que el aire acondicionado, pueden provocar que las lentes de contacto nos molesten. Para evitarlo pregunta a tu Óptico-Optometrista por el uso de gotas humectantes.
Saludvisual Nº32
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miércoles, 9 de julio de 2014
CONJUNTIVITIS ¡QUE NO TE ESTROPEE LAS VACACIONES!
La conjuntivitis es una afección en los ojos que, aunque en la mayoria de los casos es leve, puede impedir que disfrutes plenamente de tus días de ocio.
Se trata de una de las afecciones del ojo que se da con más frecuencia, tanto en niños como en adultos, pero que no suele ocasionar graves problemas, ya que se trata fácilmente. Surge como consecuencia de la inflamación o infección de la conjuntiva, un tejido fino y transparente que cubre el interior del párpado y la parte blanca del ojo. Llama la atención porque la inflamación provoca que los vasos sanguíneos sean visibles al adquirir un color rosado o rojizo.
Dependiendo de la causa de su aparición, se pueden distinguir tres tipos de conjuntivitis:
-Conjuntivitis alérgica: la suelen padecer las personas que padecen alergias estacionales y que, en algún momento, entran en contacto con una sustancia que desencadena la reacción ocular.
-Conjuntivitis infecciosa: aparece por la acción de una bacteria o un virus. La conjuntivitis bacteriana es una infección causada, en la mayoría de las ocasiones, por bacterias presentes en la propia piel o en el sistema respiratorio. En otros casos, la infección puede surgir el entrar el ojo en contacto con algún insecto portador de la bacteria; por el contacto físico con otras personas; al no seguir una higiene adecuada (es fundamental mantener limpias las manos y no llevarlas a los ojos cuando están sucias); y al usar maquillaje u otros productos faciales contaminados.
La conjuntivitis vírica se relaciona con el resfriado común, ya que suele transmitirse mediante la exposición al estornudo de personas con infecciones respiratorias.
-Conjuntivitis tóxica: en este caso el culpable es un agente irritante, como puede ser la polución presente en el aire, el cloro de las piscinas u otras sustancias nocivas que entran en contacto con los ojos.
Por suerte un caso de conjuntivitis se diagnostica rápidamente debido a que sus síntomas son apreciables a simple vista. Aunque pueden variar dependiendo de la causa que la produce, por lo general esta afección provoca:
-Que la parte blanca del globo ocular adquiera un tono rojo.
-Una inflamación y enrojecimiento del interior del párpado.
-Una secreción del ojo, lo que se conoce como legañas, de color blanca, amarillenta o verdosa.
-Ardor y picor intenso en los ojos.
-Mayor sensibilidad a la luz.
-Irritación con sensación de tener arena en los ojos.
-Lagrimeo excesivo.
Ante estos síntomas debemos ponernos en contacto con un profesional sanitario para que nos indique qué tratamiento es el mejor para nuestro caso.
El tratamiento de la conjuntivitis depende del agente que la provoca. Cuando es bacteriana, que es la más frecuente en esta época del año, los antibióticos ayudan a reducir la duración de la infección y a evitar que se propague a otras personas. Como ocurre con todos los tipos de antibióticos, tiene que ser un profesional médico el que debe indicar el tratamiento y las pautas para su administración. Para tratar este problema se suelen recetar antibióticos tópicos, en forma de gotas o pomada; mientras que las lágrimas artificiales pueden ayudar a aliviar los síntomas. Sin embargo, cuando es leve puede no ser necesario administrar ningún tratamiento, y curarse por sí solo en unos días. En tal caso, será el profesional médico el que indique la pauta adecuada. Y es que, aunque no hay motivo para alarmarse, se debe acudir al especialista, sobre todo si:
-Se siente dolor moderado o fuerte en los ojos.
-Se siente visión borrosa.
-Los ojos presentan un color rojo intenso.
-A pesar del tratamiento, el problema no mejora.
-El afectado presenta el sistema inmune deprimido debido a otras enfermedades o al seguimiento de ciertos tratamientos farmacológicos.
Sea cual sea el caso, el paciente nunca debe automedicarse porque la administración de un medicamento inadecuado en los ojos puede agravar el problema.
Si utilizas lentes de contacto bebes ser muy cuidadoso con su mantenimiento ante estas situaciones. En el caso de contraer conjuntivitis, se recomienda alternar su uso con las gafas o no ponérselas hasta que no se cure.

En la playa y la piscina hay que tener un cuidado especial. Es raro que haya alguien que en esta época del año no vaya a la piscina o pase algunos días de sus vacaciones en la playa. Por tanto, todos debemos tener especial cuidado con nuestros ojos porque en estos dos sitios es donde suele tener su origen la conjuntivitis en verano. Se debe a que la exposición al sol y al viento, el agua del mar con alta concentración de sal y arena, y los productos químicos que se echan en las piscinas para desinfectarlas pueden ser la causa del problema. Para evitarlo se pueden seguir estas medidas de prevención:
-Usar gafas para nadar y bucear, tanto en la playa como en la piscina para evitar todo lo posible el contacto con el agua.
-Evitar tocarse los ojos sin antes secarse las manos, o si se ha estado en contacto con el césped o la arena.
-Ducharse al salir del agua.
-Usar toallas limpias, si es posible a diario, y no compartirla con otras personas.
-Tampoco se deben compartir productos cosméticos, como fotoprotectores solares para la cara.
-Fuera del agua, hay que ponerse gafas de sol, tanto para proteger los ojos de la radiación solar, como del polvo y de las partículas en suspensión.
Actualmente ya existen instalaciones con aguas tratadas de tal forma que se reducen las posibilidades de contraer conjuntivitis al nadar en ellas.
La ionización. No se le echa ningún producto químico.
La cloración. Sólo se añade una mínima cantidad de sal.
El ozono. Se vierte una cantidad mínima de cloro.
Hay que tener especial cuidado con los más pequeños, que aún no andan y van gateando a todos los sitios porque pasan mucho tiempo en el suelo y suelen llevarse las manos sucias a los ojos. Este hecho también provoca que transmitan a los adultos gérmenes causantes de conjuntivitis.
NO OLVIDES QUE EL USO DE GAFAS DE SOL CON LENTES DE MALA CALIDAD TAMBIÉN PUEDEN SER EL ORIGEN DE UNA CONJUNTIVITIS, Y DE OTROS PROBLEMAS GRAVES EN LOS OJOS. ACUDE SIEMPRE A UNA ÒPTICA PARA ADQUIRIR GAFAS DE SOL HOMOLOGADAS, ADEMÁS EL ÓPTICO-OPTOMETRISTA TE RECOMENDARÁ LAS MÁS ADECUADAS PARA TI.
Saludvisual Nº32
Se trata de una de las afecciones del ojo que se da con más frecuencia, tanto en niños como en adultos, pero que no suele ocasionar graves problemas, ya que se trata fácilmente. Surge como consecuencia de la inflamación o infección de la conjuntiva, un tejido fino y transparente que cubre el interior del párpado y la parte blanca del ojo. Llama la atención porque la inflamación provoca que los vasos sanguíneos sean visibles al adquirir un color rosado o rojizo.
Dependiendo de la causa de su aparición, se pueden distinguir tres tipos de conjuntivitis:
-Conjuntivitis alérgica: la suelen padecer las personas que padecen alergias estacionales y que, en algún momento, entran en contacto con una sustancia que desencadena la reacción ocular.
-Conjuntivitis infecciosa: aparece por la acción de una bacteria o un virus. La conjuntivitis bacteriana es una infección causada, en la mayoría de las ocasiones, por bacterias presentes en la propia piel o en el sistema respiratorio. En otros casos, la infección puede surgir el entrar el ojo en contacto con algún insecto portador de la bacteria; por el contacto físico con otras personas; al no seguir una higiene adecuada (es fundamental mantener limpias las manos y no llevarlas a los ojos cuando están sucias); y al usar maquillaje u otros productos faciales contaminados.
La conjuntivitis vírica se relaciona con el resfriado común, ya que suele transmitirse mediante la exposición al estornudo de personas con infecciones respiratorias.
-Conjuntivitis tóxica: en este caso el culpable es un agente irritante, como puede ser la polución presente en el aire, el cloro de las piscinas u otras sustancias nocivas que entran en contacto con los ojos.
Por suerte un caso de conjuntivitis se diagnostica rápidamente debido a que sus síntomas son apreciables a simple vista. Aunque pueden variar dependiendo de la causa que la produce, por lo general esta afección provoca:
-Que la parte blanca del globo ocular adquiera un tono rojo.
-Una inflamación y enrojecimiento del interior del párpado.
-Una secreción del ojo, lo que se conoce como legañas, de color blanca, amarillenta o verdosa.
-Ardor y picor intenso en los ojos.
-Mayor sensibilidad a la luz.
-Irritación con sensación de tener arena en los ojos.
-Lagrimeo excesivo.
Ante estos síntomas debemos ponernos en contacto con un profesional sanitario para que nos indique qué tratamiento es el mejor para nuestro caso.
El tratamiento de la conjuntivitis depende del agente que la provoca. Cuando es bacteriana, que es la más frecuente en esta época del año, los antibióticos ayudan a reducir la duración de la infección y a evitar que se propague a otras personas. Como ocurre con todos los tipos de antibióticos, tiene que ser un profesional médico el que debe indicar el tratamiento y las pautas para su administración. Para tratar este problema se suelen recetar antibióticos tópicos, en forma de gotas o pomada; mientras que las lágrimas artificiales pueden ayudar a aliviar los síntomas. Sin embargo, cuando es leve puede no ser necesario administrar ningún tratamiento, y curarse por sí solo en unos días. En tal caso, será el profesional médico el que indique la pauta adecuada. Y es que, aunque no hay motivo para alarmarse, se debe acudir al especialista, sobre todo si:
-Se siente dolor moderado o fuerte en los ojos.
-Se siente visión borrosa.
-Los ojos presentan un color rojo intenso.
-A pesar del tratamiento, el problema no mejora.
-El afectado presenta el sistema inmune deprimido debido a otras enfermedades o al seguimiento de ciertos tratamientos farmacológicos.
Sea cual sea el caso, el paciente nunca debe automedicarse porque la administración de un medicamento inadecuado en los ojos puede agravar el problema.
Si utilizas lentes de contacto bebes ser muy cuidadoso con su mantenimiento ante estas situaciones. En el caso de contraer conjuntivitis, se recomienda alternar su uso con las gafas o no ponérselas hasta que no se cure.

En la playa y la piscina hay que tener un cuidado especial. Es raro que haya alguien que en esta época del año no vaya a la piscina o pase algunos días de sus vacaciones en la playa. Por tanto, todos debemos tener especial cuidado con nuestros ojos porque en estos dos sitios es donde suele tener su origen la conjuntivitis en verano. Se debe a que la exposición al sol y al viento, el agua del mar con alta concentración de sal y arena, y los productos químicos que se echan en las piscinas para desinfectarlas pueden ser la causa del problema. Para evitarlo se pueden seguir estas medidas de prevención:
-Usar gafas para nadar y bucear, tanto en la playa como en la piscina para evitar todo lo posible el contacto con el agua.
-Evitar tocarse los ojos sin antes secarse las manos, o si se ha estado en contacto con el césped o la arena.
-Ducharse al salir del agua.
-Usar toallas limpias, si es posible a diario, y no compartirla con otras personas.
-Tampoco se deben compartir productos cosméticos, como fotoprotectores solares para la cara.
-Fuera del agua, hay que ponerse gafas de sol, tanto para proteger los ojos de la radiación solar, como del polvo y de las partículas en suspensión.
Actualmente ya existen instalaciones con aguas tratadas de tal forma que se reducen las posibilidades de contraer conjuntivitis al nadar en ellas.
La ionización. No se le echa ningún producto químico.
La cloración. Sólo se añade una mínima cantidad de sal.
El ozono. Se vierte una cantidad mínima de cloro.
Hay que tener especial cuidado con los más pequeños, que aún no andan y van gateando a todos los sitios porque pasan mucho tiempo en el suelo y suelen llevarse las manos sucias a los ojos. Este hecho también provoca que transmitan a los adultos gérmenes causantes de conjuntivitis.
NO OLVIDES QUE EL USO DE GAFAS DE SOL CON LENTES DE MALA CALIDAD TAMBIÉN PUEDEN SER EL ORIGEN DE UNA CONJUNTIVITIS, Y DE OTROS PROBLEMAS GRAVES EN LOS OJOS. ACUDE SIEMPRE A UNA ÒPTICA PARA ADQUIRIR GAFAS DE SOL HOMOLOGADAS, ADEMÁS EL ÓPTICO-OPTOMETRISTA TE RECOMENDARÁ LAS MÁS ADECUADAS PARA TI.
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