Vivimos rodeados de pantallas que nos sumergen en un mundo de información, pero que también pueden ocasionarnos fatiga visual.
Con partidarios a la par que detractores, el eBook ya no es el libro del futuro, sino que está muy presente. Las ventas de estos dispositivos electrónicos se han disparado año tras año, y ya es raro el hogar que no cuenta con uno de ellos. De hecho, estudios al respecto apuntan a que la mitad de la población española de 14 años o más lee en formato digital, es decir, en la pantalla de los ordenadores, teléfonos móviles, agendas electrónicas o e-readers. Resulta indudable que la lectura electrónica ofrece muchas ventajas respecto a la lectura tradicional, pero el progreso también trae consecuencias: su uso afecta a nuestra visión.
Si es normal sentir los ojos cansados tras pasar horas sentados frente a un libro, esta incomodidad visual aumenta, aún más si cabe, con las pantallas de los dispositivos digitales.
¡Y llega la fatiga visual!
Según el Consejo General de Colegios de Ópticos-optometristas, alrededor del 75% de los usuarios de ordenador padece el denominado síndrome de fatiga visual. A muchos les sonarán síntomas tan típicos como la sensación de pesadez de ojos, el picor, la tensión ocular, la dificultad para percibir los caracteres en las pantallas, e incluso las cefaleas y los dolores y molestias en la nuca y en la columna vertebral. Esto mismo es aplicable al uso de tablets, smartphones, ya que desde el punto de vista visual, los ordenadores, las tabletas y los teléfonos inteligentes son similares entre sí, ya que todos cuentan con pantallas que se iluminan. Esto supone un cierto incoveniente para los ojos del usuario, ya que, normalmente, mantener la mirada fija en una fuente de luz directa provoca fatiga visual.
Los eBook, por el contrario, utilizan tinta electrónica, lo que significa que sus pantallas no están iluminadas, sino que ofrecen una imagen que debe ser iluminada desde fuera, como ocurre con el papel. Por lo tanto, al igual que con un libro impreso, el nivel de luz ambiental es clave para la comodidad de la visión.
En cualquier caso, la lectura de un libro electrónico, ordenador o libro en papel, independientemente de si la pantalla está iluminada o no, provoca fatiga visual, por lo que es imprescindible realizar descansos regulares.
¡Más ojo con los niños!
Hasta hace poco tiempo los dispositivos electrónicos eran patrimonio casi exclusivo de los adultos, pero actualmente los más jóvenes ya no se despegan de ellos. Los niños tienen una capacidad enorme para adaptarse al estrés visual y aguantar la fatiga cuando algo les interesa y, por ello, son más susceptibles a sufrir complicaciones derivadas del uso de ordenadores o videoconsolas.
Decálogo para leer sin molestias.
1. Haz descansos periódicos. Lo recomendable es realizar una pausa de cinco minutos cada hora de lectura.
2. Alterna la visión entre un objeto cercano y otro lejano. Los transtornos relacionados con el síndrome de fatiga visual son provocados por trabajar reiteradamente a la misma distancia.
3. Parpadea. Si la frecuencia media del parpadeo es de veinte veces por minuto, cuando fijamos la visión, solemos hacerlo solo cinco veces por minuto.
4. Asegúrate de que tienes la luz apropiada. Mejor si es natural, pero recuerda que el exceso de luz también puede ser perjudicial. No coloques la pantalla de frente o de espaldas a una ventana o cualquier fuente de luz directa: opta por una iluminación lateral y evita los reflejos. Es importante tener en cuenta la posición de la pantalla respecto a las fuentes de luz.
5. Ajusta el brillo y contraste de la pantalla para que esté en consonancia con la iluminación de la zona de trabajo. Reducir una luz ambiental excesiva nos permitirá suavizar el brillo del monitor, mejorando así la visualización del texto.
6. Aumenta la velocidad de refresco de la pantalla: 70-75 Hz se considera una buena medida para reducir la fatiga visual. La velocidad de refresco de una pantalla es el número de veces por segundo que se actualiza la imagen que estamos viendo en la pantalla.
7. Mantén el monitor de tu ordenador a unos 60 centímetros de distancia y ligeramente por debajo del nivel de los ojos. Si utilizas un eBook, mantenlo a unos 35-40 centímetros de distancia de los ojos.
8. Ajusta el tamaño de la letra.
9. No utilices los dispositivos electrónicos cuando estés demasiado cansado.
10. No olvides pasar por tu Óptico-optometrista a someterte a una revisión visual anual. Defectos no corregidos, incluso de pequeña magnitud, como la hipermetropía, la vista cansada o el astigmatismo, así como disfunciones en la acomodación o la visión binocular, pueden contribuir a que aparezcan síntomas molestos en visión próxima.
Salud Visual Nº40
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miércoles, 18 de noviembre de 2015
LA ERA DEL eBook
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martes, 2 de diciembre de 2014
¿OJO VAGO? ES MOMENTO DE ACTIVARLO.
La ambliopía es un problema que debe tratarse en la infancia, de no ser así la agudeza visual quedará reducida de por vida.
No es raro ver en una clase de los primeros cursos escolares a más de un niño con un parche en un ojo. Seguro que tu hijo te habrá preguntado sobre ello, ¿has sabido responderle? Si la respuesta es negativa, apunta en qué consiste la ambliopía, comúnmente conocida como "ojo vago" porque entender este problema visual te puede ayudar a detectarlo en los niños de tu entorno.
El origen de la "pereza visual".
Desde el momento del nacimiento, la visión del bebé va mejorando poco a poco, ya que su evolución va a la par del desarrollo de las células visuales cerebrales, algo que ocurre durante los primeros meses de vida. Cuando esta capacidad llega a su estado óptimo, ambos ojos trabajan de forma conjunta enviando información el cerebro; es lo que se llama visión binocular. Sin embargo, en algunos casos la información que llega al cerebro es diferente, por lo que directamente descarta aquella que viene de uno de los ojos (evita la visión doble). Como consecuencia, uno de los ojos continúa trabajando con normalidad, pero el otro, del que se descarta la información, deja de evolucionar convirtiendose en el "ojo vago".
Esta alteración puede surgir por diferentes motivos, normalmente relacionados con otros problemas en la visión:
-El niño padece estrabismo. Sus ojos no están perfectamente alineados, por lo que mandan información diferente al cerebro, y este no la puede asimilar, por lo que descarta la que viene de uno de los ojos.
-Diferencia de graduación entre los dos ojos. Por un problema de miopía o hipermetropía un ojo tiene visión borrosa, así que el cerebro descarta la información que viene de este.
-Un problema congénito, como una catarata, tener la córnea opaca o un problema en uno de los párpados puede impedir que el ojo vea correctamente dando lugar a una ambliopía.
No hay tiempo que perder.
Aunque el pequeño padezca ambliopía siendo un bebé, es dificil detectarla tan pronto. Un detalle que nos puede hacer sospechar que no ve correctamente es que no sigue bien un objeto en movimiento o se intuye una leve desviación de uno de los ojos. Hay que permanecer atentos porque una ambliopía no tratada a tiempo provoca una disminución de la agudeza visual que no se podrá recuperar al llegar a cierta edad (a los siete años por ser el momento de maduración del sistema visual). De hecho se detectan muchos casos en adultos que, por no haberse detectado ni tratado la ambliopía durante la infancia, presentan una baja agudeza visual.
Esta es una de las razones por la que se recomienda que el primer examen ocular se realice a los seis meses de edad, y en el caso de que no se detecte ninguna alteración, repetirlo a los tres años. El siguiente se aconseja que sea en el momento en el que comienza a ir al colegio, y ya continuar las visitas al Óptico-Optometrista de forma anual. Para que no nos olvidemos de esta cita, podemos fijar en el calendario la revisión junto con un momento puntual del año, como puede ser el comienzo del curso escolar.
Las señales de sospecha.
Es importante observar al niño en ciertos momentos para poder detectar este problema, ya que ellos no suelen quejarse cuando ven mal. Es a la hora de leer, fijarse en la pizarra, cuando realizan los deberes, etcétera, cuando se pueden notar señales de sospecha; por este motivo, los padres y profesores son la clave en la detección. Desde el Consejo General de Colegios de Ópticos-Optometristas se recomienda a los adultos que se fijen en estas acciones y actitudes del niño con el objetivo de detectar un posible problema a tiempo:
-Prestar atención si el niño se acerca mucho a los libros o a la televisión.
-Se distrae continuamente al leer y no comprende bien el texto.
-Valorar si el niño se fatiga cuando está sometido a estímulos visuales.
-No escribe bien a mano cuando ya debería hacerlo.
-Se queja de ver borroso, tanto de lejos como de cerca.
-Fijarse en si entorna los ojos para mirar o al centrar su atención en detalles lejanos.
-Observar si adopta posiciones de tortícolis (cuello torcido) cuando lee o hace los deberes, que a la larga pueden manifestarse como dolores de cuello o espalda, e incluso cronificarse.
-Astenopía (visión borrosa, fatiga visual y dolor de cabeza) con frecuencia.
-Hiperactividad durante la clase.
-Inversión de letras y números.
-Bajo rendimiento escolar.
Tratamiento adecuado.
Depende de la causa y de la edad del niño (cuanto antes se trata, mayor probabilidad de éxito tendrá el tratamiento), pero por lo general la terapia para corregir la ambliopía consiste en entrenar el "ojo vago" para que logre ver nítidamente. Esto se consigue utilizando lentes conpensadoras por medio de gafas o lentes de contacto, y un programa de entrenamiento visual que suele comenzar con la colocación de un parche sobre el ojo que ve bien para obligar al cerebro a utilizar la información que le llega del ojo ambliope.
¿Sabías que...?
Según los informes PISA (Programa para la Evaluación Internacional de los Alumnos) de 2009 y 2012, los casos de fracaso escolar en España superan la media europea. Sin embargo, cerca del 30% de los casos no está relacionado con las capacidades o inteligencia de los alumnos, sino con anomalías visuales de índole refractivas. Y es que, como explica el presidente del Consejo General de Colegios de Ópticos-Optometristas, "hay que tener en cuenta que las disfunciones binoculares incapacitan al escolar para fusionar las imágenes del ojo derecho e izquierdo y obtener una imagen única y tridimensional, por lo que esta disfunción puede dar lugar a fatiga visual, malestar y afecta considerablemente a la eficacia de la lectura y el aprendizaje".
No es raro ver en una clase de los primeros cursos escolares a más de un niño con un parche en un ojo. Seguro que tu hijo te habrá preguntado sobre ello, ¿has sabido responderle? Si la respuesta es negativa, apunta en qué consiste la ambliopía, comúnmente conocida como "ojo vago" porque entender este problema visual te puede ayudar a detectarlo en los niños de tu entorno.
El origen de la "pereza visual".
Desde el momento del nacimiento, la visión del bebé va mejorando poco a poco, ya que su evolución va a la par del desarrollo de las células visuales cerebrales, algo que ocurre durante los primeros meses de vida. Cuando esta capacidad llega a su estado óptimo, ambos ojos trabajan de forma conjunta enviando información el cerebro; es lo que se llama visión binocular. Sin embargo, en algunos casos la información que llega al cerebro es diferente, por lo que directamente descarta aquella que viene de uno de los ojos (evita la visión doble). Como consecuencia, uno de los ojos continúa trabajando con normalidad, pero el otro, del que se descarta la información, deja de evolucionar convirtiendose en el "ojo vago".
Esta alteración puede surgir por diferentes motivos, normalmente relacionados con otros problemas en la visión:
-El niño padece estrabismo. Sus ojos no están perfectamente alineados, por lo que mandan información diferente al cerebro, y este no la puede asimilar, por lo que descarta la que viene de uno de los ojos.
-Diferencia de graduación entre los dos ojos. Por un problema de miopía o hipermetropía un ojo tiene visión borrosa, así que el cerebro descarta la información que viene de este.
-Un problema congénito, como una catarata, tener la córnea opaca o un problema en uno de los párpados puede impedir que el ojo vea correctamente dando lugar a una ambliopía.
No hay tiempo que perder.
Aunque el pequeño padezca ambliopía siendo un bebé, es dificil detectarla tan pronto. Un detalle que nos puede hacer sospechar que no ve correctamente es que no sigue bien un objeto en movimiento o se intuye una leve desviación de uno de los ojos. Hay que permanecer atentos porque una ambliopía no tratada a tiempo provoca una disminución de la agudeza visual que no se podrá recuperar al llegar a cierta edad (a los siete años por ser el momento de maduración del sistema visual). De hecho se detectan muchos casos en adultos que, por no haberse detectado ni tratado la ambliopía durante la infancia, presentan una baja agudeza visual.
Esta es una de las razones por la que se recomienda que el primer examen ocular se realice a los seis meses de edad, y en el caso de que no se detecte ninguna alteración, repetirlo a los tres años. El siguiente se aconseja que sea en el momento en el que comienza a ir al colegio, y ya continuar las visitas al Óptico-Optometrista de forma anual. Para que no nos olvidemos de esta cita, podemos fijar en el calendario la revisión junto con un momento puntual del año, como puede ser el comienzo del curso escolar.
Las señales de sospecha.
Es importante observar al niño en ciertos momentos para poder detectar este problema, ya que ellos no suelen quejarse cuando ven mal. Es a la hora de leer, fijarse en la pizarra, cuando realizan los deberes, etcétera, cuando se pueden notar señales de sospecha; por este motivo, los padres y profesores son la clave en la detección. Desde el Consejo General de Colegios de Ópticos-Optometristas se recomienda a los adultos que se fijen en estas acciones y actitudes del niño con el objetivo de detectar un posible problema a tiempo:
-Prestar atención si el niño se acerca mucho a los libros o a la televisión.
-Se distrae continuamente al leer y no comprende bien el texto.
-Valorar si el niño se fatiga cuando está sometido a estímulos visuales.
-No escribe bien a mano cuando ya debería hacerlo.
-Se queja de ver borroso, tanto de lejos como de cerca.
-Fijarse en si entorna los ojos para mirar o al centrar su atención en detalles lejanos.
-Observar si adopta posiciones de tortícolis (cuello torcido) cuando lee o hace los deberes, que a la larga pueden manifestarse como dolores de cuello o espalda, e incluso cronificarse.
-Astenopía (visión borrosa, fatiga visual y dolor de cabeza) con frecuencia.
-Hiperactividad durante la clase.
-Inversión de letras y números.
-Bajo rendimiento escolar.
Tratamiento adecuado.
Depende de la causa y de la edad del niño (cuanto antes se trata, mayor probabilidad de éxito tendrá el tratamiento), pero por lo general la terapia para corregir la ambliopía consiste en entrenar el "ojo vago" para que logre ver nítidamente. Esto se consigue utilizando lentes conpensadoras por medio de gafas o lentes de contacto, y un programa de entrenamiento visual que suele comenzar con la colocación de un parche sobre el ojo que ve bien para obligar al cerebro a utilizar la información que le llega del ojo ambliope.
¿Sabías que...?
Según los informes PISA (Programa para la Evaluación Internacional de los Alumnos) de 2009 y 2012, los casos de fracaso escolar en España superan la media europea. Sin embargo, cerca del 30% de los casos no está relacionado con las capacidades o inteligencia de los alumnos, sino con anomalías visuales de índole refractivas. Y es que, como explica el presidente del Consejo General de Colegios de Ópticos-Optometristas, "hay que tener en cuenta que las disfunciones binoculares incapacitan al escolar para fusionar las imágenes del ojo derecho e izquierdo y obtener una imagen única y tridimensional, por lo que esta disfunción puede dar lugar a fatiga visual, malestar y afecta considerablemente a la eficacia de la lectura y el aprendizaje".
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jueves, 28 de agosto de 2014
¿CÓMO COMBATIR LA FATIGA VISUAL?
Quizás pienses que son exigencias del trabajo y, por tanto, no hay nada que hacer para evitar la fatiga visual, pero lo cierto es que siguiendo unas simples pautas se pueden minimizar e incluso evitar sus síntomas.
Toma nota y aplícalos en tu rutina:
Descansa. Simplemente con hacer una pausa de cinco minutos por cada hora de lectura o de exposición a la pantalla del ordenador, le estaremos dando una tregua a nuestros ojos. Puedes fijar tu mirada en un punto algo más alejado para que el ojo cambie de enfoque.
Configura tu monitor. Este punto es muy importante porque una inadecuada configuración da lugar a una exposición prolongada del ojo a una luz e imágenes poco recomendables para su bienestar. Lo ideal es que:
-La imagen de la pantalla sea estable.
-La pantalla no provoque destellos, ni se formen reflejos en ella.
-Los colores deben ser claros y mates.
-Trabaja con caracteres que estén bien definidos y se puedan leer cómodamente. Para ello debe haber un buen nivel de contraste entre los caracteres y el fondo, que su tamaño sea totalmente legible, y que haya espacios entre líneas. Si este formato no se adapta a las necesidades del trabajo, una vez terminado, podrás cambiarlo. La idea es trabajar lo más comodo posible.
Coloca bien la pantalla. Es muy importante la distancia que hay entre nuestros ojos y el monitor para leer cómodamente. Esta distancia no debe ser menor de 40 centímetros, lo ideal es que esté entre 50 y 60 centímetros. Por otro lado, ten en cuenta que la parte superior de la pantalla debe coincidir con la altura de nuestros ojos, o un poco más baja para que esté situada en la zona óptima de visión, que se encuentra entre los 5 y 35 grados por debajo de la horizontal visual. Esta es una de las claves para no adoptar una mala postura y, por tanto, evitar que nos duela el cuello.
Tu puesto de trabajo limpio. Pensarás que no tiene nada que ver con tu salud visual, pero no es así. Los campos electroestáticos del monitor atraen el polvo, por lo tanto se queda enfrente de nuestros ojos y puede llegar a irritarlos. Así que mantén limpia tu mesa y pasa un paño por el monitor para quitar ese polvo. También es importante que no haya manchas ni huellas en la pantalla porque originan reflejos.
Puntos de apoyo. Si trabajas con documentos y los tienes que consultar continuamente, utiliza un atril donde colocarlos y que esté a la altura de la pantalla. De esta forma evitas subir y bajar constantemente la cabeza y cambiar la distancia del punto de mira.
La luz adecuada. Intenta que la pantalla de tu ordenador esté colocada de forma perpendicular a la ventana, ya que no conviene que la tengas de frente o detrás porque si hace mucho sol se producirán deslumbramientos o reflejos incómodos. Si no puedes evitarlo, puede ser de gran ayuda un filtro especial para pantallas. A su vez no te excedas con la iluminación porque también puede provocar fatiga visual, de la misma forma que cuando trabajamos en habitaciones oscuras. Si trabajas con una lámpara oriéntala hacia tu puesto de trabajo, pero que la luz no te dé en los ojos o en la pantalla directamente.
Siempre con tus gafas. No te olvides, y si eres despistado, ten unas de repuesto con la misma graduación que las que usas habitualmente en la oficina.
Saludvisual Nº33.
Toma nota y aplícalos en tu rutina:
Descansa. Simplemente con hacer una pausa de cinco minutos por cada hora de lectura o de exposición a la pantalla del ordenador, le estaremos dando una tregua a nuestros ojos. Puedes fijar tu mirada en un punto algo más alejado para que el ojo cambie de enfoque.
Configura tu monitor. Este punto es muy importante porque una inadecuada configuración da lugar a una exposición prolongada del ojo a una luz e imágenes poco recomendables para su bienestar. Lo ideal es que:
-La imagen de la pantalla sea estable.
-La pantalla no provoque destellos, ni se formen reflejos en ella.
-Los colores deben ser claros y mates.
-Trabaja con caracteres que estén bien definidos y se puedan leer cómodamente. Para ello debe haber un buen nivel de contraste entre los caracteres y el fondo, que su tamaño sea totalmente legible, y que haya espacios entre líneas. Si este formato no se adapta a las necesidades del trabajo, una vez terminado, podrás cambiarlo. La idea es trabajar lo más comodo posible.
Coloca bien la pantalla. Es muy importante la distancia que hay entre nuestros ojos y el monitor para leer cómodamente. Esta distancia no debe ser menor de 40 centímetros, lo ideal es que esté entre 50 y 60 centímetros. Por otro lado, ten en cuenta que la parte superior de la pantalla debe coincidir con la altura de nuestros ojos, o un poco más baja para que esté situada en la zona óptima de visión, que se encuentra entre los 5 y 35 grados por debajo de la horizontal visual. Esta es una de las claves para no adoptar una mala postura y, por tanto, evitar que nos duela el cuello.
Tu puesto de trabajo limpio. Pensarás que no tiene nada que ver con tu salud visual, pero no es así. Los campos electroestáticos del monitor atraen el polvo, por lo tanto se queda enfrente de nuestros ojos y puede llegar a irritarlos. Así que mantén limpia tu mesa y pasa un paño por el monitor para quitar ese polvo. También es importante que no haya manchas ni huellas en la pantalla porque originan reflejos.
Puntos de apoyo. Si trabajas con documentos y los tienes que consultar continuamente, utiliza un atril donde colocarlos y que esté a la altura de la pantalla. De esta forma evitas subir y bajar constantemente la cabeza y cambiar la distancia del punto de mira.
La luz adecuada. Intenta que la pantalla de tu ordenador esté colocada de forma perpendicular a la ventana, ya que no conviene que la tengas de frente o detrás porque si hace mucho sol se producirán deslumbramientos o reflejos incómodos. Si no puedes evitarlo, puede ser de gran ayuda un filtro especial para pantallas. A su vez no te excedas con la iluminación porque también puede provocar fatiga visual, de la misma forma que cuando trabajamos en habitaciones oscuras. Si trabajas con una lámpara oriéntala hacia tu puesto de trabajo, pero que la luz no te dé en los ojos o en la pantalla directamente.
Siempre con tus gafas. No te olvides, y si eres despistado, ten unas de repuesto con la misma graduación que las que usas habitualmente en la oficina.
Saludvisual Nº33.
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martes, 26 de agosto de 2014
EVITA QUE EL ORDENADOR FATIGUE TUS OJOS
Si te toca volver a ponerte delante del ordenador después de las vacaciones es buen momento para adoptar unas pautas que eviten la fatiga visual.
Después de unos días de descanso llegas al trabajo y de nuevo te pones delante del ordenador. Esta acción la realizan miles de personas a diario, durante más de cuatro horas seguidas (hay quien más), sin contar los momentos en los que utilizamos el ordenador personal, la tablet o el esmartphone fuera de la oficina. Estos dispositivos se han convertido en compañeros insustituibles en nuestra vida, y lo cierto es que nos facilitan muchas acciones y tareas, pero su uso también conlleva algún inconveniente, si no que se lo digan a nuestros ojos. Y es que su uso excesivo puede dar lugar a los que se conoce como Síndrome Visual Informático, un problema que puede generar desde molestias en la visión hasta en los músculos y muñecas, así como generar estrés e irritabilidad.
¿Por qué surge?
El ordenador en sí no es el causante de la fatiga visual, el problema es cuando no se utiliza correctamente o se usa en exceso como ocurre en España. Según datos del Instituto Nacionasl de Estadística (INE), una persona que trabaja en una empresa de seguros pasa más de cinco horas delante de la pantalla del ordenador, un periodista más de seis, mientras que un administrativo más de cuatro.
Este abuso obliga al ojo a realizar un sobresfuerzo, en concreto es el músculo ciliar, que se encuentra en el interior del ojo, el encargado de "presionar" al cristalino para enfocar. Cuando esta acción se prolonga, no sólo delante del ordenador, sino al leer durante horas, al realizar actividades que conllevan un alto grado de concentración (conducir por ejemplo), cuando nos exponemos a una luz brillante, o cuando nos esforzamos para ver en un lugar donde no hay mucha iluminación, entre otras situaciones, surge la fatiga visual.
Después de unos días de descanso llegas al trabajo y de nuevo te pones delante del ordenador. Esta acción la realizan miles de personas a diario, durante más de cuatro horas seguidas (hay quien más), sin contar los momentos en los que utilizamos el ordenador personal, la tablet o el esmartphone fuera de la oficina. Estos dispositivos se han convertido en compañeros insustituibles en nuestra vida, y lo cierto es que nos facilitan muchas acciones y tareas, pero su uso también conlleva algún inconveniente, si no que se lo digan a nuestros ojos. Y es que su uso excesivo puede dar lugar a los que se conoce como Síndrome Visual Informático, un problema que puede generar desde molestias en la visión hasta en los músculos y muñecas, así como generar estrés e irritabilidad.
¿Por qué surge?
El ordenador en sí no es el causante de la fatiga visual, el problema es cuando no se utiliza correctamente o se usa en exceso como ocurre en España. Según datos del Instituto Nacionasl de Estadística (INE), una persona que trabaja en una empresa de seguros pasa más de cinco horas delante de la pantalla del ordenador, un periodista más de seis, mientras que un administrativo más de cuatro.
Este abuso obliga al ojo a realizar un sobresfuerzo, en concreto es el músculo ciliar, que se encuentra en el interior del ojo, el encargado de "presionar" al cristalino para enfocar. Cuando esta acción se prolonga, no sólo delante del ordenador, sino al leer durante horas, al realizar actividades que conllevan un alto grado de concentración (conducir por ejemplo), cuando nos exponemos a una luz brillante, o cuando nos esforzamos para ver en un lugar donde no hay mucha iluminación, entre otras situaciones, surge la fatiga visual.
Facil de detectar.
Seguramente ya te haya pasado y lo hayas reconocido perfectamente porque la fatiga visual genera unos síntomas que por lógica los relacionamos con el sobresfuerzo de la vista y el poco descanso, aunque son molestias que también pueden tener como causa a otros problemas que, en el caso de que no desaparezcan con el descanso, habrá que consultarlo con un Óptico-Optometrista.
Ten en cuenta que la fatiga visual provoca:
-Visión borrosa y en ocasiones doble.
-Dolor de cabeza. Suele ser leve y se localiza en la parte de las sienes.
-Lagrimeo excesivo de uno o de los dos ojos.
-Sequedad ocular.
-Picor y quemazón ocular.
-Molestias en los ojos al exponerse a la luz.
-Problemas para enfocar de forma inmediata.
-Ojos rojos.
Además, en lo que se refiere a la salud general, la fatiga visual también puede acarrear dolor en cuello, espalda y hombros como consecuencia de una mala colocación del cuerpo, y es que cuando no vemos bien tendemos a inclinar el cuerpo hacia delante, y poner el cuello tenso. Por otro lado, si no se hacen descansos y el esfuerzo es continuo, incluso se pueden sentir mareos, vértigos y náuseas.
Puesta a punto antes de volver.
Ahora que vas a volver a retomar tu rutina laboral y que de nuevo vas a exigir mucho a tus ojos, es un buen momento para acudir a una óptica para que te realicen una revisión. Y es que si además de trabajar muchas horas delante del ordenador, lo haces con un defecto refractivo, los ojos sufren aún más. Unas gafas o unas lentes de contacto graduadas correctamente son los aliados perfectos para echar una "ayudita" a nuestros ojos en el puesto de trabajo. También cabe la posibilidad de que las molestias que estés sintiendo y que las relaciones con el uso del ordenador, realmente se deban a una anomalía que no esté siendo tratada y que se esté agudizando con el sobresfuerzo. En tal caso el Óptico-Optometrista la detectará y te indicará la mejor solución.
Ejercicios para descansar.
Resulta paradójico, pero realizando una serie de ejercicios oculares favorecemos el descanso de nuestros ojos. Algunos de ellos son:
-Sentado y sin mover la cabeza, mira hacia la derecha y hacia la izquierda todo lo que puedas durante unos segundos.
-Parpadea de forma frecuente para evitar la sequedad ocular. No nos solemos dar cuenta, pero cuando estamos concentrados parpadeamos muy poco, algo de lo que se resienten los ojos.
-Durante los descansos, mira hacia el infinito.
Saludvisual Nº33.
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