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jueves, 11 de diciembre de 2014

¿TRASTORNOS OCULARES LEVES? PRÉSTALES ATENCIÓN.

No suponen un problema grave de salud, pero por la calidad de vida de quienes los padecen, merece la pena tratarlos.

Pocas son las personas afortunadas que hoy en día no presentan ninguna molestia ocular. El estilo de vida que se ha impuesto en nuestra sociedad, en el que los ordenadores, tablets, e-book, y demás dispositivos son los protagonistas tanto en el puesto de trabajo, como en los momentos de ocio, conlleva que nuestros ojos tabajen más, o por lo menos de forma diferente a como lo hacían hace unos años. A esto hay que sumarle que vivimos rodeados de humo, polución y agentes externos que difícilmente pueden esquivar nuestros ojos. Por otro lado, no podemos olvidar que la población cada vez es más longeva, lo que conlleva que el porcentaje de personas con problemas oculares relacinados con el envejecimiento aumente. Aunque esta situación puede parecer dramática, tampoco debemos alarmarnos, simplemente hay que ser conscientes de ello y poner de nuestra parte para que nuestros ojos no sufran algunos de los transtornos oculares leves más comunes, como son el ojo seco, la vista cansada o la conjuntivitis irritativa.

Tus ojos piden "tiempo muerto".
Seguro que más de una vez has deseado poder hacer un "parentesis" en tu día a día para descansar y no hacer nada. Ahora ponte en el lugar de tus ojos, tus compañeros de fatiga porque no paran ni un minuto hasta que no te vas a la cama. Están siempre al pie del cañon: en la oficina frente al ordenador, en el coche sin desviar la vista de la carretera, cuando "whatsappeas" con tus amigos..., ¿no crees que se merecen un descanso?. Seguro que sí, porque de lo contrario no habría un 40% de personas con vista cansada que trabajan con monitores.
La solución para este problema pasa primero por el descanso adecuado, algo necesario para el bienestar general, pero además se deben realizar descansos oculares si trabajamos muchas horas delante del ordenador, si conducimos constantemente o si nos dedicamos a estudiar, fijando la mirada en un punto más alejado con la finalidad de cambiar el enfoque. También puedes realizar un ejercicio muy sencillo que consiste en mirar hacia la derecha y hacia la izquierda todo lo que puedas durante unos segundos.
Por otro lado, debes cuidar las condiciones en las que trabajas. Tu monitor debe estar ajustado con un brillo adecuado (ni muy intenso, ni muy oscuro), mientras que la iluminación natural no debe venir ni de frente ni de detrás para evitar deslumbramientos o reflejos, y la luz artificial no debe estar orientada hacia el puesto de trabajo.
Si a pesar de seguir estas recomendaciones sigues teniendo problemas para enfocar de forma inmediata, tus ojos están enrojecidos y secos al final del día, tienes lagrimeo frecuente y notas molestias al exponerte a la luz; es decir, continuas padeciendo los síntomas propios de la vista cansada, debes consultarlo con el Óptico-Optometrista porque seguramente necesites una ayuda para que tus ojos no sufran sin necesidad. Con unas gafas o lentes de contacto, ¡problema resuelto!

Ojo seco, ¿por qué?
Se estima que más de cinco millones de españoles padecen el síndrome de ojo seco, según se expuso en el 23 Congreso Internacional de Optometria, Contactología y Óptica Oftálmica, OPTOM 2014; mientras que a nivel mundial los porcentajes de afectados se encuentran entre el 14% y el 33%. Son las mujeres mayores de 65 años las que más presentan este transtorno, ya que está relacionado con el envejecimiento (ellas viven durante más años). Sin embargo, también existen otros factores que favorecen su aparición:

-Baja humedad ambiental: esta situación suele darse en verano debido al efecto de los aparatos de aire acondicionado, así como en invierno al poner en funcionamiento las calefacciones; por tanto, es un problema bastante frecuente. Para solucionarlo se recomienda usar humidificadores o colocar recipientes con agua que aumenten el grado de humedad en las habitaciones.
-Radiación solar: usar gafas de sol sólo los días soleados conlleva exponer a los ojos a la radiación UV en cientos de ocasiones, lo cual, además de provocar sequedad ocular, puede originar otros problemas como cataratas o degeneración macular.
-Cambios hormonales: durante el embarazo, al llegar a la menopausia o como consecuencia de la toma de anticonceptivos orales la lágrima suele presentar un exceso de grasa, lo que empeora su calidad y genera ojo seco.
-Padecer ciertas enfermedades: algunas enfermedades como la artritis reumatoide, el hipertiroidismo o la blefaritis provocan sequedad ocular.
-Tener hipermetropía: quien presenta este defecto visual realiza un sobresfuerzo al fijar su vista para ver de cerca y, a su vez, provoca que el afectado apenas parpadée y no produzca lágrimas. Se debe intentar evitar esta tendencia descansando la vista cada hora y siendo consciente de que hay que parpadear constantemente.
-Mal uso de las lentes de contacto: no limpiar bien la lente o usarla más tiempo de lo normal reduce el paso de oxígeno a través de ella, lo que origina la deshidratación del ojo. Con un uso normal y responsable, este problema se evita por completo.

Si al leer estas situaciones te has sentido identificado con alguna de ellas y además notas con relativa frecuencia picor y sensación de arenilla en tus ojos, así como visión borrosa o tienes legañas muy espesas, es más que probable que presentes el síndrome de ojo seco. No debes preocuparte, pero tienes que ponerle remedio porque este trastorno puede influir negativamente en tu vida laboral y social, así como reducir tu calidad de vida relacionada con la salud. Para evitarlo, habla con tu Óptico-Optometrista porque te indicará las pautas que debes llevar a cabo y si es necesario que sigas algún tipo de tratamiento.

Agentes irritantes.
Solemos relacionar la conjuntivitis con procesos alérgicos o con infecciones, pero lo cierto es que hay otros factores que pueden provocar la conocida como conjuntivitis irritativa. De hecho se estima que cerca del 15% de las afecciones de este tipo no son ni alérgicas ni infecciosas, entonces, ¿cuales son las causas?
La conjuntivitis es la inflamación de la conjuntiva, que es la membrana trasparente que recubre parte del globo ocular y la parte interna de los párpados. Esta fina membrana tiene pequeños vasos sanguíneos que cuando se inflaman aportan al ojo un aspecto rojizo. Cuando esto sucede, la visión no se ve alterada pero debe tratarse adecuadamente para que no existan complicaciones, especialmente cuando la causa es una infección.
Sin embargo, existen agentes externos que también afectan directamente al estado de nuestros ojos. Por ejemplo, durante el verano, al entrar en contacto con el cloro de las piscinas o con el agua del mar, puede surgir una conjuntivitis, de ahí que se recomiende el uso de gafas de nadar. Pero el resto del año también estamos expuestos al polvo, al humo, pinturas y demás agentes irritantes. En el caso de las mujeres, el maquillaje, especialmente el de baja calidad y mal aplicado, puede ser la causa de una conjuntivitis.
En estos casos la solución es sencilla, se debe evitar la causa que lo provoca y administrar un tratamiento antiinflamatorio hasta que se reduzca la inflamación. También es recomendable mantener bien hidratado el ojo para que la contaminación ambiental afecte lo menos posible.

¡Toma nota!
Por muy leve que parezca, cualquier alteración en el aspecto de nuestro ojo, o en la capacidad visual, debe ser consultada a un profesional sanitario como el el Óptico-Optometrista.

Salud Visual Nº34

viernes, 21 de noviembre de 2014

CAMBIO DE ESTACIÓN ¡CAMBIO DE GAFAS!

Ten en cuenta los motivos que te damos para valorar si es buen momento para cambiar tus gafas, no por capricho, sino por necesidad.

Ya ha pasado un tiempo desde que volviste de vacaciones, por lo que has tenido un buen margen para adaptarte de nuevo a las tareas cotidianas y al trabajo. En estos días en los que has tenido que volver a poner tus cinco sentidos para dar lo máximo de ti, quizás hayas notado que uno de ellos no te responde como debería. Nos referimos a la vista. Y es que quizás estés notando que al final de la jornada laboral te duele la cabeza, no lees la letra pequeña de los documentos tan bien como antes o no te encuentras totalmente cómodo al volante. Estas alteraciones pueden deberse a que tus gafas necesitan una "puesta a punto" o directamente tienes que cambiarlas porque por sus características no son capaces de compensar tu defecto refractivo.

No estás cómodo.
Cuando nos detectan un defecto refractivo, como es la miopía, la hipermetropía, el astigmatismo o la presbicia, debemos tener en cuenta que puede no avanzar, pero también es posible que vaya a más con el paso del tiempo, algo bastante común entre niños y adolescentes debido al proceso de crecimiento. Por este motivo, cuando se indica el uso de unas gafas para compensar dichos defectos, el Óptico-Optometrista recomienda al afectado que acuda a una nueva revisión al cabo de seis meses, ya que si el problema ha aumentado y no se está usando la lente adecuada, el defecto tiende a empeorar. En este momento puede que el profesional sanitario compruebe que es necesario usar otro tipo de lente y, en ciertas ocasiones, haya que cambiar de gafas.
Aunque es muy probable que tú mismo notes que con tus gafas no ves bien, es mejor no esperar llegar a este momento por el bien de tu salud visual. Piensa que siempre será más fácil hacer pequeñas modificaciones que resolver un problema mayor.

También envejecen.
Por muy bien que cuides tus gafas, ten en cuenta que es un objeto que usas constantemente y a diario, sin mencionar los golpes y el mal uso (ponerlas como diadema, morder la varilla, guardarlas en el bolso sin la funda) que muchos despistados llevan a cabo.
Lo cierto es que hoy en día los materiales con los que se diseñan las gafas son muy resistentes y de alta durabilidad, pero hay ocasiones en las que no queda más remedio que cambiarlas. Las varillas no siempre se pueden reparar o, por diferentes motivos, el modelo ya no se ajusta debidamente al rostro. Si la montura ha perdido color, está desgastada o tiene una pequeña rotura y es necesario renovarlas, seguramente también tendras que adquirir unas lentes nuevas porque las viejas no se pueden adaptar a la montura elegida.

Nuevas necesidades.
Suele ocurrir que por necesidad o comodidad, aunque tu graduación no varíe, quieras cambiar la lente de tus gafas, y éstas no pueden adaptarse a las que ya tienes. Esto se da cuando quieres unas gafas de sol graduadas, unas lentes fotocromáticas o has decidido usar unas lentes progresivas. En estos casos es prácticamente inevitable el cambio completo de gafas.

Otros gustos.
Es la razón menos relacionada con la salud, pero que tiene mucho peso para la mayoría de las personas, sobre todo para quienes no se separan de sus gafas. Que el diseño de la montura vaya bien con los rasgos del rostro es fundamental para que la persona se encuentre cómoda y segura con sus gafas. Por otro lado, en el mundo de la óptica también manda la moda y las tendencias, por lo que es posible que el modelo que te compraste hace un par de años ya no te guste tanto y prefieras el último presentado por tu marca preferida. En tal caso, déjate asesorar por un Óptico-Optometrista porque no siempre lo más bonito es lo mejor para todos. 

Salud Visual Nº 34  

miércoles, 19 de noviembre de 2014

LENTES DE CONTACTO PROGRESIVAS: TE VERÁS IGUAL PERO VERÁS MEJOR.

Si te niegas a usar unas gafas para ver de cerca, plantéate el uso de lentes de contacto progresivas, ¿sabes las ventajas que ofrecen?

La presbicia o vista cansada es un problema muy común en nuestra sociedad, especialmente a partir de los 40-45 años, ya que es un trastorno óptico derivado del envejecimiento del cristalino. Cuando surge se pierde visión de cerca, por lo que dificulta la lectura, trabajar delante del ordenador, ver la letra pequeña, etcétera, por lo que se necesita una ayuda para conseguirlo.
A muchas personas les cuesta asumir que necesitan usar gafas porque relacionan el no ver bien de cerca con el envejecimiento, por lo que se resisten a pedir ayuda. Esta falta de aceptación puede agravar el problema, ya que la presbicia se acentúa según van pasando los años porque obliga a los ojos a que hagan un sobresfuerzo que no sería necesario usando unas lentes adecuadas.

La alternativa adecuada.
Las personas que se niegan a usar gafas para contrarrestar la presbicia, ya disponen de la solución perfecta. Se trata de las lentes de contacto progresivas, una ayuda que hace unos años podían utilizar muy poca gente, pero que hoy en día, gracias al desarrollo tecnológico de los materiles, pueden ser usadas por un alto número de personas.
Los materiales que se utilizan para su fabricación garantizan confort incluso en situaciones ambientales adversas o teniendo ojo seco. Además permiten usarlas durante más horas, por lo que son una opción perfecta para completar una jornada laboral delante de la pantalla del ordenador.
En lo que también han evolucionado estas lentes de contacto es en su diseño, ya que se pueden encontrar difractivos, asféricos, concéntricos, asimétricos o la monovisión. La elección de un diseño u otro vendrá dada por el Óptico-Optometrista porque depende de las caracteristicas y necesidades del usuario.

Elige las que necesitas.
Aunque será el Óptico-Optometrista el que te indique qué tipo de lente de contacto progresiva es la más adecuada para tu caso, te podemos adelantar los aspectos que tendrá en cuenta para la elección:
-Pediodicidad del uso. Si son para uso ocasonal las más adecuadas son las lentes de contacto diarias; cuando terminas de usarlas se desechan. Resultan muy cómodas porque no necesitan ni líquidos de limpieza, ni un estuche para guardarlas. En el caso de que se vayan a utilizar todos los días, son más adecuadas las lentes de contacto mensuales, trimestrales o incluso las anuales.
-Cuando se presenta ojo seco, son más cómodas las fabricadas con material biocompatible.
-En situaciones de poca oxigenación, el material más adecuado es la silicona.
-Si tus córneas son irregulares los mejores materiales son los semirrígidos o los permeables al gas.

10 razones para usarlas.
Además de evitar las gafas, las lentes de contacto progresivas aportan importantes ventajas que se reflejan en la calidad de vida de las personas que las utiliza:
1. Permiten ver claramente a todas las distancias, no sólo de cerca.
2. Con ellas no son necesarias las posiciones de mirada (abajo cerca) que sí las necesitas con las gafas.
3. La visión de cerca y de lejos es clara en todas las posiciones de mirada.
4. Puecen corregir problemas de astigmatismo.
5. Dan la posibilidad de usar lentes de contacto pasados los 45 años.
6. Permiten realizar cualquier deporte con ellas puestas.
7. Son una ayuda para rendir mejor en el trabajo porque la visión es clara y cómoda.
8. Te harán sentirte más joven simplemente por el hecho de no verte con unas gafas.
9. Harás tus tareas de forma más rápida y eficaz porque no tendrás que pararte a leer con calma el precio de los productos, por ejemplo.
10. Podrás llevar gafas de sol sin graduar.

¡Acuérdate de la revisión!
Debido a que la presbicia evoluciona según pasan los años, de forma anual debes acudir al Óptico-Optometrista para que te haga una revisión y valore si es necesario cambiar la graduación de tus lentes de contacto.

Salud Visual Nº34

jueves, 23 de octubre de 2014

SI NO TE AUTOMEDICAS...¿POR QUÉ TE AUTOGRADUAS?

Las gafas pregraduadas. ¿Qué son?
-Las gafas pregraduadas, gafas de cerca premontadas o gafas de lectura prefabricadas (reading glasses) son sucedáneos de gafas graduadas elaborados en serie y que sólo proporcionan aumento de imagen.
-Sólo deben servir para un uso de emergencia puntual.
-Están elaboradas a partir de materiales y lentes de aumento de baja calidad óptica.
-Son vendidas indiscriminadamente en tiendas de regalo, bazares, estancos, gasolineras o supermercados llegando incluso al top-manta y mercadillos, sin contar con controles, ni con el asesoramiento de profesionales sanitarios, como son los ópticos-optometristas, con el consiguiente perjuicio que esto conlleva para los consumidores.
¿Por qué los ópticos-optometristas no recomiendan su uso?
-Se fabrican como producto de serie sin tener en cuenta las características visuales y anatómicas de cada usuario.
-Suelen ser de muy baja calidad y durabilidad.
-Sus lentes son simples lupas de plástico inyectado de baja calidad óptica.
-La mayoría de las gafas pregraduadas analizadas presentan asimetrías y distorsiones.
-La potencia de las gafas pregraduadas NO se corresponde en un 98% con la determinada por un examen visual optométrico.
-Las gafas pregraduadas aplican sólo el mismo aumento a ambos ojos. Esto puede perjudicar un ojo respecto al otro o a ambos ojos.
-Utilizan siempre un mismo centrado o alineación óptica que NO coincide con los ejes visuales centrales del usuario.
-Valores visuales como el astigmatismo o la anisometropía NO están en las gafas pregraduadas.
Riesgos de utilización.
Usar como costumbre gafas pregraduadas puede derivar en una serie de anomalías y defectos en la visión del usuario, como:
-Aumento descontrolado de la presbicia (vista cansada) y otras deficiencias visuales.
-Aparición de lagrimeo, cefaleas, dolores de cabeza y vertigos.
-Déficit en la concentración, malestar, irritación y fatiga visual prematura.
-Desarrollo o aumento de patologías visuales por la falta de control profesional.
-Cansancio y bajo rendimiento visual y/o laboral.

Algunos datos de utilidad.
-El 95% de personas que compran gafas pregraduadas, sin asesoramiento profesional del óptico-optometrista, las escoge con un aumento mayor del que pudiera necesitar.
-Según la Universidad de Santiago de Compostela (USC), sólo un 2% de la población presenta un defecto visual que podría ser compensado de forma muy moderada con gafas pregraduadas.
-No existen deficiencias visuales sesceptibles de ser compensadas de manera generalizada para toda la población. Por ello, su uso no es válido ni a largo ni a corto plazo para defectos refractivos comunes como la presbicia o vista cansada.